El intestino, nuestro segundo cerebro

La relación intestino-cerebro
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Dra. Julieta Serrano

 

¿Sabías que el intestino es también llamado en ciertos ámbitos “el segundo cerebro”? ¡Así es! Y esto es porque su funcionamiento neuronal (el intestino también tiene neuronas) es muy similar al del cerebro.

Ambos, intestino y cerebro, están en constante interrelación y enviándose mensajes. 

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino y tiene implicancias en la regulación de la salud, está relacionada con la obesidad y algunas enfermedades mentales. Esta influencia se establece por un eje que articula cerebro e intestino: eje microbiota-intestino-cerebro.

La microbiota, entre otros factores, guarda relación con la alimentación, y las alteraciones de esta pueden influir en el metabolismo, inmunidad y salud mental.

La infancia y la adolescencia son períodos de la vida donde se producen mayores cambios en la microbiota y el desarrollo del cerebro; de este modo alteraciones en la dinámica microbiota intestinal-huésped, en estas etapas críticas, tienen el potencial de alterar profundamente la señalización entre el cerebro y el intestino afectando así la salud del individuo toda la vida y aumentando el riesgo de aparición de enfermedades mentales. 

Entonces ¿cómo podemos cuidar la microbiota intestinal?

-Ingerir probióticos (organismos vivos) que son muy saludables: yogurt, chucrut, kéfir, kimchi, etc.

-Ingerir fibra soluble.

-Consumo de oligoelementos, como el selenio, que mejorar el sistema inmunológico. (pescado, mariscos, carnes rojas, etc.)

-Consumo de vitamina E (antioxidante): nueces, semillas, hojas verdes.

-Ingesta de abundantes frutas y verduras en general.

No olvides que somos un ser integral y la manera de alimentarnos no va a afectar solamente a nuestro cuerpo sino también a nuestra alma y espíritu. Una sana alimentación, en sus proporciones y nutrientes justas nos permitirá una mejor calidad de vida y aportará a nuestra salud emocional favorablemente.