La basura psíquica

Extracto del libro Vivir el Camino
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El problema de iniciar nuevas metas sin haber terminado las anteriores, es que comenzamos a acumular tareas inconclusas y esto lleva al agotamiento psíquico. He visto en muchas películas a una persona intentando escribir una carta, pero como no le convence el resultado, arruga el papel haciéndolo un bollo y lo tira a una papelera cercana. En otra escena, se muestra a la misma persona en la misma habitación rodeada de bollos de papel, como una forma graciosa de expresar que no terminó ninguna carta y que las que quedan inconclusas se vuelven basura. Así ocurre con nuestra mente cuando no terminamos lo que empezamos. Se vuelve en nosotros basura psíquica.


La computadora en la que escribo mis libros se puso más lenta. Cada vez que buscaba un archivo, pasaba mucho tiempo esperando que esta responda. Le pregunté al técnico qué podría estar pasando, este fue nuestro diálogo:

—¿Tienes muchos archivos que nos usas? —me consultó 

—¡Claro! —le respondí—¡Tengo muchas cosas que no estoy usando!

—Pues tienes que limpiarla, debes sacar lo que no utilizas porque es basura que se acumula en el sistema y la máquina, ante una búsqueda, revisa todo el material existente. 

 

Me quedé pensando que en nuestra vida es igual. Cuando tenemos muchas cuestiones iniciadas, compromisos que asumimos moralmente con nosotros, esas actividades se vuelven basura psíquica. El problema es similar a lo que sucede con el caso de la computadora o con una habitación llena de papeles: se hace muy difícil el funcionamiento. Cuando dejamos metas inconclusas, nuestras mentes se vuelven lentas y necesitan de un mayor esfuerzo porque todo el tiempo les dedicaremos atención, y eso implica un esfuerzo psíquico extra.