¿Por que vivir el camino?

Atravesar esta vida con propósito es posible
blog_image

Extracto del libro Vivir el Camino. Sebastián Palermo

Si bien la idiosincrasia social nos conduce a creer que todo se puede pedir y se puede conseguir ya terminado, en la vida no sucede así. No existe un delivery de carácter. No se puede comprar paciencia, tolerancia a la frustración o humildad para aprender. Nuestra capacidad de vivir con calidad se incorpora a través de la experiencia. El amor por una pareja no sale de una caja de bombones. Tampoco se inventa con una tarjeta de San Valentín. El amor se gesta y, con el tiempo, se pule, se purifica, se intensifica. Y cuanto más tiempo, más calidad. 

No vamos por la vida adquiriendo metas. No llegamos a un supermercado y compramos abstinencia de drogas. No podemos resolver con una entrega a domicilio tres docenas de buenas relaciones con nuestra esposa. No conseguimos por internet un vínculo con nuestros hijos. Las experiencias deben ser procesadas; luego de los procesos, aparecen los resultados. Después de que la semilla se sembró, se cultivó, se cuidó, y creció… da frutos. Por eso, debemos vivir el camino y terminar los procesos, porque estos forman parte de la meta. 

¿Por qué muchas personas no alcanzan sus sueños? ¿Por qué no pueden terminar sus proyectos? ¿Cuántas veces se empiezan y se abandonan emprendimientos por falta de carácter para atravesar los momentos de adversidad? Estas preguntas se contestan con una única respuesta: el escollo del camino, el tránsito desde donde estamos hasta dónde queremos llegar. Anhelamos realizar sueños, concluir proyectos, pero no siempre queremos o podemos atravesar el camino que nos lleva hasta ese lugar. 

 

¿Por qué vivir el camino? Porque el camino es parte de la expedición, es la plataforma que nos permite desarrollarnos. Por medio de él, abrazamos creencias, asumimos verdades, confrontamos nuestros miedos y tomamos decisiones. Es, quizá, esa parte de nosotros que no podemos controlar, esa parte que solo nosotros conocemos, pero que no podemos modificar porque está para ser transitada. Llamo “camino” a la experiencia que tenemos al vivir.