Calidad de vida

Aprender a vivir bien
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¿Qué es calidad de vida? ¿De qué hablamos cuando hablamos de calidad? 

Extracto del libro Vivir el Camino. Sebastián Palermo 

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra “calidad” hace referencia a la “propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor”. En otras palabras, la calidad habla de qué tan bueno es algo siendo lo que se espera que sea. Veamos un ejemplo: del café se esperan ciertas características: su aroma, que estará en directa relación con el aceite de cafeína que, por lo general, se acentúa luego del molido; su cuerpo, que se puede distinguir por la sensación táctil que otorga la densidad del café; su textura, viscosidad, peso y grosor. Otra característica es su acidez, que va de la mano con la cosecha, ya que a mayor altitud del lugar donde se cultiva el café, mayor será su acidez. La acidez se puede evaluar o percibir por la sequedad que produce el café en los bordes de la lengua y en la parte de atrás del paladar, y la acidez adecuada es la expresión de una cualidad positiva. Finalmente, el sabor, que está determinado por los tres factores anteriores. 

Lo detallado se refiere a la calidad del café, porque se sabe qué se espera del café. Si no lo supiéramos, nadie podría opinar acerca de si es de calidad o no lo es. Para poder hablar de calidad, debemos saber qué se espera de lo que estamos evaluando. 

Podemos extrapolar esta idea a la vida misma. Es imposible pretender “calidad de vida” si no sabemos qué debemos esperar. Uno de los errores que se asumen como verdades es que una vida de calidad tiene que ver con la cantidad de momentos de placer que pueden tenerse cuando, si así fuera, las drogas, el alcohol, la promiscuidad, los juegos de azar, los psicofármacos, o sea, cualquier estimulante del centro de placer, son recursos útiles para pasar buenos momentos. 

Para referirnos a calidad de vida, debemos tener bien claro qué es lo que esperamos de ella, así podremos disponer de una referencia para evaluar si lo que estamos viviendo es lo que esperábamos. Así podremos tener una referencia de si lo que estamos viviendo es lo que esperábamos. Si no nos detenemos a pensar en estos detalles, vivimos como podemos, aceptamos lo que se presenta, transitamos sin expectativas, sin deseos, sin motivaciones. Solo nos movemos por el mundo como seres biológicos que funcionan instintivamente, sin tomar gobierno ni control de sus asuntos.