¿Es difícil pensar lo bueno?

Pensar bien, una tarea de todos los días
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¿Te cuesta pensar a veces de manera funcional sobre lo que viene? Hay gente a la que le cuesta pensar cosas lindas, siempre piensa lo malo que viene. Es verdad que vivimos en un tiempo donde es difícil pensar sobre lo bueno, pero debemos procurar que la crisis que está afuera no se meta adentro, que la crisis no sea interna. Para esto debemos aprender a ordenar nuestros pensamientos, a focalizarlos y desde luego que esto debe volverse un hábito en nosotros. 

Hay una herramienta a la que pocas veces le prestamos atención, pero es importantísimo tomarla en cuenta para comenzar a ponerla en práctica. Tiene que ver con pensar lo bueno. Aprender a pensar de manera funcional sobre lo que viene, te va a permitir una mejor calidad de vida en cuanto a la ansiedad, al estrés y la productividad. Quien ha desarrollado el hábito de pensar lo bueno, tiene muchas más chances de encontrar nuevas oportunidades y soluciones a adversidades ya que tiene la mente más relajada. Pensar lo bueno, lo funcional, lo honesto, lo puro, te permite tener un tipo de mejoría interna. 

Hay un principio importantísimo y tiene que ver con el ambiente. Este es uno de los temas más importantes a la hora de querer pensar ordenada, funcional y positivamente. Muchas veces no prestamos atención al ambiente, el cual se construye con quienes nos relacionamos, así también como con nuestra interacción en las redes sociales. ¿Qué personas estoy siguiendo? ¿Qué personas estoy escuchando? ¿Qué noticias estoy consumiendo? Uno de los grandes problemas en la cuarentena ha sido la desinformación y la hiper información de la desinformación. No solamente no estábamos seguros de nada, sino que teníamos mucha información contradictoria y confusa.  Tenemos que focalizarnos primero en la buena información, pero también con quienes vamos a interactuar. Si te vas a juntar con esas personas que están todo el tiempo criticando al gobierno, a los jefes, a los sindicatos, esa forma de vida se te va a terminar pegando y vas a terminar pensando lo malo. ¿Te has dado cuenta qué fácil es pensar lo malo y que difícil pensar lo bueno? Pensamos lo malo automáticamente. “Pienso lo malo para no desilusionarme después”, me dijo una vez alguien. ¡Qué fea elección! Siempre estar de buen humor es mejor, porque del buen humor al mal humor pasa rápido. Pero cuando estás de mal humor, no pasas rápido al buen humor, siempre es mejor pensar lo bueno. 

Aprende a desarrollarte con la gente adecuada, aprende a seguir los Instagram adecuados, ni hablar si eres una persona que tiene entendimiento espiritual. No pierdas tiempo con las cuestiones que no tienen fundamento sobre lo que viene, no te guíes por el chismerío, guíate por las evidencias que están ocurriendo. La evidencia es que tienes vida, comida, una casa, que tu familia está bien, que la crisis está afuera. 

“¿Qué va a pasar con la economía, con mi trabajo mi emprendimiento?” Tengo 46 años y desde que tengo memoria el país está por quebrar, está con hiperinflación, presidentes corruptos y acá estoy. Tengo una familia, he podido subsistir y ustedes también. Dejemos de mirar lo malo, nos ocupemos, pero mejoremos nuestra calidad de vida y nuestro enfoque.