La responsabilidad en las celebraciones

¿Cuántas veces esperamos ciertas celebraciones para hacer lo que normalmente no hacemos en nuestro día a día?
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 Un cumpleaños, un casamiento o la misma Navidad y Año Nuevo suelen ser eventos en donde las personas se permiten excesos que en su vida diaria no lo harían. Es en estas ocasiones que muchos pasan barreras de descontrol por el sólo hecho de tener emociones o alegrías que antes no habían tenido y, es bajo el efecto de las sustancias que pueden hacer cosas que sin las mismas no se animarían a llevar a cabo. Lo cierto es que lo que parece ser muy divertido para algunos termina siendo triste y lamentable para muchos. 

Es importante que en medio de una sociedad que pelea por salir adelante y dejar atrás índices de accidentes, intoxicaciones y familias destruidas por una noche de diversión pueda cada uno de nosotros tomar la responsabilidad que le corresponde. Todos queremos salir a la calle y encontrarnos con conductores que sean responsables, llegar a nuestras casas y saber que nos rodean vecinos responsables. 

Muchas veces lo que yo estoy viviendo como diversión el otro lo comienza a percibir como agresión y ahí es donde se gestan los hechos de violencia de convivencia y las fatalidades que al otro día son noticia. Responsabilidad es hacer lo que se espera de mí conforme a la madurez que tengo. Si pretendo vivir en una sociedad en donde se me respete, pues tengo que comenzar a respetar a la misma. Cuando por ejemplo sobrepasamos el límite de la ingesta de alcohol perdemos consciencia de lo aprendido socialmente; se pierden los reflejos al manejar, el control de impulsos como la agresividad así como la capacidad cognitiva de tomar decisiones responsables. 

Seamos responsables a la hora de celebrar algo y exijamos responsabilidad a aquellos que están celebrando con nosotros.