¿Qué sabes de ansiedad?

Se podría definir a la ansiedad como la emoción que se genera a partir de una creencia de alerta.
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La misma se da a partir de una situación en donde la persona no puede ejercer el control pleno o parcial del acontecimiento por venir. Constantemente estamos ante diferentes vivencias que nos van a generar ansiedad: un examen, un nuevo jefe, una carretera que no conocemos, la llegada de un hijo, etc. Lo que necesitamos saber es que este tipo de ansiedad, conocida como fisiológica, no es mala. De hecho es la que nos ayuda a estar enfocados en la resolución de conflictos en el corto plazo. 

¿Por qué es tan importante saber esto? Porque a nadie le gusta estar ansioso y las personas tendemos a generar más ansiedad por el solo hecho de estar ansiosos. Supongamos que una entrevista laborar nos genera cierta ansiedad (lo cual es normal), pero ahora nos ponemos ansiosos por el solo hecho de estar ansiosos. Resultado: más ansiedad. Por el contrario, si sabemos que hay una ansiedad (la fisiológica) que es temporal y tiene un propósito no nos incomodará tenerla el tiempo que dure ese propósito. 

¿Cuándo la ansiedad deja de ser fisiológica? Cuando la ansiedad es más prolongada de lo que debería ser, con más intensidad de la que tendría que tener así como por acontecimientos que no ameritan estar ansiosos, la misma empieza a ser una ansiedad patológica. Es el caso de la persona que intenta controlar todo el tiempo lo que va a ocurrir o el que por situaciones cotidianas tiende a ver de manera constante el futuro como una amenaza. 

Hay cosas que podemos controlar, muchas otras que no y lo cierto es que nos guste o no, no podemos gobernar lo que aún no ha acontecido. Basta cada día con su propio mal dice el proverbio y es sumamente sano enfrentar la vida con esta mirada.