La constancia en nuestras decisiones

Poder capacitarnos y emprender proyectos no solamente mejora nuestra calidad de vida sino que nos vuelve personas funcionales.
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Ahora bien, esto no es posible sin la constancia que todo emprendimiento amerita. 

¿Qué es la constancia?

Me gusta definirla como volver a tomar la misma decisión que tomamos al inicio. Comenzar algo nuevo (un trabajo, un proyecto, un estudio) es algo emocionante para todos, el asunto está en mantenernos cuando el tiempo va pasando y para ello necesitamos sostener la misma posición que tuvimos al inicio. 

Otra etapa dentro de la constancia tiene que ver con la angustia que se genera al momento de la rutina. Toda capacitación y todo aprendizaje en algún momento entran en un proceso de rutinario. Quien no comprende y acepta esta etapa de crecimiento rápidamente va a abandonar el proceso de aprendizaje. 

Un punto muy importante para lograr la constancia tiene que ver con los ambientes en los que nos movemos. Por ejemplo, rodearnos de personas que estén en el mismo proceso que nosotros y que se encuentren motivadas va a generar buenos estímulos los cuáles nos servirán para continuar en carrera. Por lo contrario, rodearse de personas que tienden a abortar los procesos y que tengan una predisposición de desanimarnos nos jugará en contra a la hora de intentar avanzar hacia la meta. 

He recopilado testimonios de diferentes docentes de carreras universitarias o de oficio y ellos coinciden en la importancia de recordarle al estudiante la visión de por qué empezó a capacitarse y hacia dónde está yendo ya que ésta muchas veces es fundamental a la hora de decidir continuar y no abandonar. 

Formarnos o especializarnos en algo nos va a permitir sentirnos bien con nosotros mismos y con la sociedad también.  Motivarnos mutuamente es una buena forma de comenzar.