Las decisiones permanentes

Todos en algún momento de nuestras vidas tenemos que resolver dinámicas de impulsividad.
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Hay diferentes niveles de intensidad en cuanto a las conductas impulsivas y hoy quisiera hablar de un tipo que si bien es más leve nos termina conduciendo por caminos sin propósito. Hablo de la toma de decisiones sin pensar o razonar lo que después va a ocurrir: el dejar un trabajo para empezar con un proyecto personal, el terminar o comenzar una relación y todo tipo de decisión que en el futuro nos traerá consecuencias. 

Mi consejo para aquellos que a lo largo de sus vidas no hayan sabido tomar las decisiones correctas es que aprendan a dialogar, que puedan buscar personas que les sirvan de consejeros o sencillamente alguien a quien consideren un referente con quien pueda conversar. Si este es tu caso, no avances solo teniendo la posibilidad de buscar ayuda. 

A veces la adrenalina por salir de situaciones angustiantes o el deseo por que las cosas cambien nos hace apurar y nos empujan a tomar decisiones rápidas. Recordá que las decisiones permanentes se toman en tiempos de estabilidad, dicho de otra manera: nunca tomes decisiones permanentes en situaciones transitorias. No porque estés enojado vas a elegir divorciarte o porque estés angustiado vas a tomar una decisión de muerte. 

Si estás en una situación de crisis o de inestabilidad emocional no tomes una decisión permanente, recordá que siempre hay alguien que caminó unos pasos más que nosotros y que tiene herramientas y sabiduría para ayudarnos a transitar lo que hoy estamos viviendo.