La capacidad de sufrir

Existen recursos psíquicos que nos ayudan a desarrollar otros recursos psíquicos como por ejemplo la capacidad de sufrir
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Uno de los temas sobre los que suelo hablar y enseñar es el de los recursos psíquicos a los cuales entiendo como las facultades mentales que tenemos para poder enfrentar las adversidades de la vida cotidiana. Los recursos psíquicos se van desarrollando a lo largo de la vida, desde que somos pequeños, para terminar madurando en la etapa adulta. De allí que se defina a una persona como madura, cuando sus emociones alcanzan la estabilidad para poder enfrentar las situaciones que diariamente se presentan. 

Ahora bien, existen recursos psíquicos que nos ayudan a desarrollar otros recursos psíquicos como por ejemplo la capacidad de sufrir. Es esa capacidad de tolerar frustraciones internas. Un pensamiento contrario a este es el de quienes piensan que no tienen que sufrir y generan una forma de vida en donde buscan evitar todo aquello que les pueda generar sufrimiento. 

Siempre que se trabaja con personas, ya sea desde la psicología, psiquiatría o ayuda espiritual, una de las primeras cosas que se evalúa es si éstas tienen la capacidad de sufrir, es decir, si tienen los recursos para tolerar cambios ya que el sufrimiento tiene diferentes tipos de escalas. Todos vamos a sufrir en diferentes niveles: desde una comida que no nos gusta, una relación que no se dio o la partida de un ser querido. Todo ello, claro que con diversa intensidad, es sufrimiento ya que genera en nosotros un estado de inquietud interna que nos empuja a escapar, a buscar un proceso de placer que calme el sufrimiento. 

Vivimos en una sociedad que ha hecho del placer un mercado en donde el primer slogan que te venden es “no sufras”. Mi consejo es un tanto opuesto “aprendé a sufrir”, aprendé a vivir las circunstancias adversas que te tocan en la vida para que cuando vengan las difíciles tengas práctica para poder enfrentar las emociones negativas como pueden ser la ira, la tristeza y el miedo. Aprender a manejar las emociones te va a permitir desarrollar otros recursos psíquicos sumamente importantes para nuestro diario vivir.