¿Cómo desarrollamos la tolerancia?

Existen herramientas psíquicas, sobre las cuáles hablo bastante, conocidas como “recursos psíquicos”
blog_image

es decir, las distintas facultades que vamos adquiriendo y desarrollando que nos van a servir para enfrentar la vida cotidiana. Y para poder alcanzar estos recursos es necesario seguir un proceso de principios básicos. 

Hoy quisiera hablar de la tolerancia ya que esta instancia es fundamental a la hora de desarrollar la paciencia. ¿Qué es tolerar? Es aguantar físicamente el embate de la vida cotidiana aunque el estado interior se esté revolviendo un poco. 

En una oportunidad estaba en el consultorio con un joven al cual le estaba costando justamente este recurso. Le di como tarea que fuera con sus amigos a jugar al fútbol y tratara de terminar el partido sin caer en la violencia. A la siguiente sesión le pregunté cómo le había ido a lo que me responde que empezó bien pero apenas le pegaron comenzó a hacer un montón de faltas hasta que lo terminaron echando. 

Analizando lo sucedido recuerdo que él fue muy sincero: “a la primera que me pegaron no me la aguanté y reaccioné”. Él en ese momento hubiese necesitado un recurso psíquico, no la paciencia ya que ésta no la había desarrollado, pero sí tolerancia. Sólo tenía que aguantar 90 minutos para luego relajarse e irse a su casa. Muchas veces no tenemos la capacidad de aplicar este principio, la tolerancia, la cual nos va a servir en procesos rápidos. Es decir, cuando no alcanzamos a desarrollar la paciencia como carácter, la tolerancia nos sirve para enfrentar situaciones cortas: se trata de saber que aquello que te está causando malestar se va a terminar prontamente. Si estás haciendo una cola, aguantá, en algún momento se va a terminar, si estás en un partido de fútbol, tolerá, si estás en una clase oyendo una lección, tolerá. Tolerar te va a permitir alcanzar la meta corta, con mucha inquietud pero la realidad es que te va a llevar a alcanzar metas intermedias para luego poder alcanzar un estado mayor: la paciencia. El esfuerzo de tolerar siempre va a dar frutos buenos que mejorarán nuestra calidad de vida.