La paciencia

Uno de los recursos más importantes que como personas podemos desarrollar es el de la paciencia.
blog_image

Entendiendo a la misma como la capacidad de esperar sin la alteración de nuestro estado psíquico interno, es un bien que en la sociedad actual escasea. Hoy pareciera ser que cuánto más rápidas son las cosas mejor son: comida rápida, compras con entregas rápidas, conexiones veloces y hasta divorcios express. Esto, que puede llegar a parecer evolución y desarrollo, puede ser útil en algunas áreas pero en la mayoría de los casos no hace más generarle a las personas plataformas de ansiedad y estrés. 

El principal factor contraproducente es que quien no desarrolla la paciencia no aprende a frustrarse. Y la tolerancia a la frustración es la otra gran herramienta que necesitamos para crecer de manera funcional. En otras palabras, aquel que no incorporó el frustrarse sin caer en la disfuncionalidad, difícilmente puede adquirir paciencia. Y nos guste o no, en la vida, todo se da por procesos: mamá y papá tienen que esperar 9 meses para que su bebé nazca, una comida saludable requiere de su tiempo de elaboración, las frutas y verduras no transgénicas sólo se cosechan en sus correspondientes estaciones y la carne no procesada amerita que el respectivo animal madure sin aditivos. 

Así como los campos cada cierta cantidad de años deben reposar de la siembra y cultivo, el ser humano vivirá procesos que ameritarán paciencia. Te brindamos a continuación algunos tips que podrán ayudarte a incorporar este recurso psíquico:

. Poder diferenciar lo urgente de lo importante (a veces le damos cualidad de urgente a asuntos que no son verdaderamente importantes). 

. Recuperar la capacidad de disfrutar. El aceleramiento de los procesos en nuestra vida abre paso a la ansiedad y nos impide de algo tan natural como disfrutar el presente. 

. Elaborar una lista de prioridades en nuestra vida y brindarle el tiempo correcto a cada asunto según su prioridad. 

. Auto limitarnos en el uso de la tecnología. La nomofobia, la enfermedad de estar mirando el celular todo el tiempo, genera más ansiedad a la vez que nos va boicoteando el desarrollo en otras áreas de nuestra vida. 

La paciencia es un recurso que se incorpora, se desarrolla y se aprende no de una vez y para siempre, sino de manera constante en cada etapa que vamos atravesando. Si eres padre o madre, poder inculcarles esto a nuestros hijos, será una gran siembra que los beneficiará el resto de sus vidas.