¿Cómo ayudar en medio de una crisis?

Todos tenemos la posibilidad de ayudar a alguien que está pasando por un momento difícil.
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Algún amigo, familiar, compañero o conocido que atraviesa una crisis producto de una pérdida, una tragedia o algo que realmente lo esté afectando. 

Ayudar es bueno y hacerlo de la manera correcta es mejor. Es por ello que quisiera dejar algunos puntos importantes que debemos tener en cuenta a la hora de asistir a quien lo necesite. 

. Lo primero que debemos tener en cuenta para abordar a quien ha sufrido un trauma es no ir con nuestra propia visión del acontecimiento. Quien lo vivió es la otra persona y no nosotros por lo que ir con un pensamiento o conclusión propia de lo vivido sólo generará un choque de visiones. Con toda la buena intención muchas veces nos acercamos a quien recientemente sufrió un pérdida (física, de una relación, de un trabajo, etc.) e intentamos hacerle ver todo lo que tiene: “pero mirá, tenés que agradecer por esto, por aquello”, “mirá todo lo que aún tenés”; cuando el trauma es muy reciente es demasiado pronto para pretender que el otro haga una elaboración positiva. Debemos saber que está entrando en una fase de negación o enojo por lo tanto es altamente probable que en ese momento nos encontremos con alguien indiferente (negación) o enojado (porque vivió algo que considera injusto). 

El enojo es comprensible en esta instancia, es esperable. Por lo tanto, no podemos nosotros llegar ya con una elaboración que intente resolver el estado de ánimo de quien aún necesita procesar lo vivido. 

Alguien que sufrió una crisis está haciendo todo lo posible para no desmoronarse emocionalmente. Meterle más presión con frases como “te tenés que poner bien”, “debes reponerte por tu familia y por tus hijos” no ayudarán sino que generarán más carga en la persona. 

¿De qué manera ayudamos?

Lo primero es simplemente acercarnos y si están en plena crisis quedarnos callados. Si están gritando, llorando, insultando todo lo que debemos hacer es hacerles compañía sin hablar mucho. 

Lo segundo es permanecer. Normalmente cuando hay un sacudón emocional muchas personas acuden a hacer compañía pero en la medida que va pasando el tiempo las personas tienden a volver a su diario vivir dejándolos solos. 

Luego llegará el momento de hablar, aconsejar y ayudar desde otro lugar tal vez más activos pero lo importante es permanecer.