¿Por qué ayudar al prójimo?

Vivimos tiempos acelerados, llenos de egoísmo, violencia y muerte. Esta pandemia vino a exponer lo peor del ser humano.
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Pero también lo mejor. Aún existen aquellos pacificadores, conciliadores, aquellos seres tan desinteresados que invierten su tiempo y vida en servir a otros. Y quizá alguien con mucho criterio podría cuestionar el por qué de ayudar a otras personas. En primer lugar, debemos recordar que las personas dependemos de las personas para desarrollarnos. Desde bebés, necesitamos de alguien que nos cuidara, alguien que nos enseñara a leer, escribir, etc. Necesitamos de alguien para tener electricidad en nuestra casa así como para hacer uso del agua que sale de nuestros grifos. En fin, no podemos desarrollarnos sin el prójimo. 

. El primer principio tiene que ver con que ayudarnos nos conviene siempre. Y si bien, la ayuda debería ser desinteresada, aún cuando hay un interés en el medio, siempre va a beneficiar al menos a dos partes.

. Ayudar nos alegra. Quien haya experimentado alguna vez el haber ayudado a otros sabrá lo que se siente. Hacer esto de manera continua generará un bienestar constante en nuestro interior. 

. Siempre habrá alguien allí. La persona que está atenta a las necesidades de los demás siempre contará con alguien que quiera ayudarlo cuando llegue el momento de la necesidad. 

. Disminuye la ansiedad. Estar pendientes del prójimo, casi como efecto colateral, hace que estemos menos pendientes de cosas que muchas veces son irrelevantes pero que nos quitan paz. Ejemplo: ayudar a gente de bajos recursos nos vuelve más agradecido por lo que tenemos y menos pendientes de lo que no tenemos. 

. Mejora la sociedad. Si entendemos que la sociedad está compuesta por personas, cuanto más personas solidarias, generosas y altruista haya mejor será la misma. 

Ayudar a otros es una oportunidad de ayudarnos a nosotros mismos. Recordemos que desde que nos dieron a luz ya había alguien para recibirnos, cuidarnos y amarnos.