Aprendiendo sobre el miedo

Probablemente sean los miedos una de las mayores motivaciones que las personas tienen a la hora de generar cambios
blog_image

Por lo general, las personas se ven movilizadas a salir de una situación adversa por dos razones: por miedo (entonces desarrollan mecanismos de prevención), o porque tienen deseos de que algo ocurra (lo hacen por amor). Es el caso de una madre que está durmiendo y oye a su hijo llorar por lo que se levanta para ver que esté bien: aquí lo que la moviliza es el amor. 

Tenemos el caso de personas que viven intentando escapar de situaciones peligrosas que les pueden llegar a ocasionar un mal: como por ejemplo el padre que está todo el tiempo pensando cómo generar dinero para que a sus hijos no les falte nada o para no perder lo que hasta aquí consiguió. 

Las emociones, y entre ellas el temor, son generadas por aquello que nosotros valoramos de los acontecimientos. No es que nosotros tenemos emociones por lo que nos ocurre: una persona se sube a un avión sin temor alguno pero al lado de ella se sienta alguien que no puede parar de pensar en que el avión se puede caer, en que puede morir, etc. El acontecimiento es el mismo para ambos pero lo que cambia es lo que cada uno valora del mismo. 

En el caso del temor, éste se genera por la creencia de que algo malo va a ocurrir. Frecuentemente las personas piensan que algo catastrófico va a ocurrirles y que no van a contar con los recursos para sobrellevarlo. El temor es uno de los grandes problemas que tenemos socialmente: genera fobias, pánicos, ansiedades. Es importante que podamos resolverlo y para ello aprender a educar las emociones quizás sea la manera más eficaz de hacerlo. El miedo se confronta aprendiendo a educar nuestra manera de pensar, y gobernar sobre nuestras emociones es el principio para una buena calidad de vida.