¿Qué conoces de la ira?

Una de las tres emociones negativas está asociada al enojo y lleva el nombre de ira.
blog_image

¿Quién no pelea con el enojo, con las reacciones iracundas así como con actitudes que tienen dicha raíz?

Es el enojo la emoción que se desprende de la creencia de injusticia. Siempre que estemos enojados debemos saber que hemos valorado que algo injusto nos ha pasado.

¿Cómo aprender a gobernar sobre el enojo? Por supuesto que lo mejor que podemos hacer es evitar situaciones que vayan a desencadenar procesos de enojos. Una vez que se activó esta emoción en nosotros no queda más que esperar que baje la sangre de la cabeza (esto es literal). A nivel fisiológico, cuando aparece el enojo se produce una mayor dosificación de sangre en el sistema límbico y de alguna manera es como si se bloqueara la capacidad de análisis y de razonamiento por parte de la persona. 

Es por ello, que cuando nos encontremos frente a una situación de este tipo, no debemos intentar resolver el asunto en ese preciso instante. Nunca resuelvas un conflicto cuando estás enojado, no intentes corregir a un hijo en medio del enojo ni pretendamos continuar con un diálogo en el ámbito del matrimonio si estamos bajo esta emoción. 

Cuando nos encontramos en medio del enojo, todo lo que existe son valoraciones y reacciones exageradas sobre la vida cotidiana. Cuando nos permitimos contar hasta 10, hasta 100, lo que hacemos es darnos tiempo para que baje toda esa sangre y podamos luego resolver el asunto de manera más calma. Salgamos a dar una vuelta, le digamos a la otra persona “ahora no te voy a contestar, luego hablamos”, hacé algo pero no reacciones con más agresión, no digas cosas desde el enojo, no intentes tomar una decisión o postura en plena crisis de ira. Yo te puedo garantizar si adoptamos estas medidas vamos a tener niveles de relacionamiento y convivencia altamente saludables. 

El tema no es no enojarse ya que nos podemos enojar frente a distintos acontecimientos. El asunto está en saber administrar de forma madura las situaciones de enojo, saber cómo reaccionar y qué cosas no hacer. Y por supuesto que si queremos ir más allá y anticiparnos a los episodios de ira necesitamos aprender a cambiar la valoración que le damos a los acontecimientos quitándole la intensidad que a veces le damos a las situaciones de la vida cotidiana.