¿Cómo se generan las emociones?

La mayoría de las personas para compensar aquello que les genera angustia buscan cualquier forma de placer inmediato
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Es por ello que poder aprender a educar nuestras emociones es fundamental si queremos mejorar la calidad de nuestra vida. 

Muchas veces llegan a mi consultorio personas pretendiendo que les arregle el mundo a su alrededor. La esposa que viene planteando que su esposo es el problema, que es él quien la hace enojar o viceversa, él manifestando que su malestar se debe a causa de los errores de su esposa. Casi todos tenemos esta dinámica de culpar a alguien por lo que nos pasa y es un gran error esperar que el mundo cambie para sentirnos mejor: que sea mi esposo el que cambie para yo sentirme mejor, que sea mi jefe el que cambie para que mi trabajo sea más llevadero, que sea el profe quien cambie para que a mí me vaya mejor en la facultad o en el colegio, etc. 

Sin embargo, esto puede no ocurrir y es un grave error dejar nuestras emociones en manos de otros ya que siempre va a haber alguien que nos va a tratar mal, que va a ser injusto con nosotros o que nos va a intimidar. No obstante, somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos. 

¿Cómo se generan las emociones? Básicamente son el producto final de una forma de creer que llevamos dentro, es decir, la forma en la que valoramos los acontecimientos de la realidad. Es el famoso ejemplo del vaso con agua hasta la mitad en donde uno lo ve medio vacío y otro medio lleno. Uno va a tener una visión optimista de la realidad mientras que la otra persona todo lo contrario. 

Nuestra manera de valorar los acontecimientos define nuestras emociones, éste es prácticamente el núcleo de nuestro estado psíquico: cómo valoramos es lo que define cómo sentimos. Por eso es fundamental que antes de esperar que el mundo cambie aprendamos a valorar los hechos de manera correcta. 

Educar nuestras emociones es posible e instruirnos en el conocimiento de las mismas nos brindará herramientas prácticas que mejorarán nuestra forma de vida y por ende nuestras relaciones interpersonales.