Autoconfianza

Algo precioso que las personas podemos desarrollar es la capacidad de soñar y proyectar.
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Me he encontrado con mucha gente llena pretextos a la hora de llevar a cabo un proyecto o un sueño. Excusas como la edad, los problemas económicos, el no haber estudiado una carrera, el no tener ideas y así la lista de aparentes incapacidades se convierte en un auto-boicot interminable.

Hay un concepto que es necesario que podamos incorporar: la autoconfianza.

No se trata de ser engreídos o altivos. Autoconfianza es simplemente creer que puedo hacer aquello para lo cual fui creado. Se trata de creer que si otro lo puede hacer yo también puedo. No por una cuestión de competencia ni de desmerecer a alguien sino por confiar en que si tengo salud, recursos psíquicos y un cuerpo puedo lograr aquello que me proponga. 

La autoconfianza se diferencia de la autoestima en que esta última radica en la capacidad de amarnos y estimarnos a nosotros mismos.  La autoconfianza, por su parte, es creer que somos capaces de llevar adelante proyectos. 

Muchas personas se quedan en la autoestima: hacen terapia, leen materiales sobre autoayuda pero no trabajan en la autoconfianza. El resultado es que se genera una especie de aislamiento inconsciente: “yo no soy capaz (autoconfianza) pero me quiero mucho (autoestima)”. Es aquí donde se dan las personalidades tímidas, introvertidas y aisladas 

¿Por qué? Porque “me amo mucho pero no soy capaz entonces me refugio, me resguardo del fracaso y de la exposición”. Son personas que se mueven más por el temor que por la valentía de enfrentar desafíos y oportunidades. 

La autoconfianza te va permitir correr riesgos y desarrollar la capacitación personal para poder continuar con los proyectos que te has propuesto.