La ignorancia, un mal aliado

La ignorancia es un patrón de limitación que nos va a impedir incorporar nueva información.
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Patrón limitante que tiene que ver con el muro de contención está relacionado al conocimiento. La ignorancia es un patrón de limitación que nos va a impedir incorporar nueva información. La falta de conocimiento es lo que nos lleva a vivir sin motivación: las personas no quieren hacer cosas nuevas porque no conocen qué opciones hay. No le llamo mentalidad de ignorante al que no terminó el primario o secundario sino al que no tiene el deseo de aprendizaje. 

¿Cómo se gesta el conocimiento? Por la experiencia; yo voy a desear todo aquello que experimenté y viví, todo aquello que me han dicho que es agradable. “Quiero viajar a ese lugar porque me dijeron que es hermoso, tiene unas playas únicas, se puede descansar muy bien durante la noche, la comida es excelente, etc. Tengo ganas de ir a ese lugar” ¿Por qué? Porque tengo la información de cómo es ese lugar por lo tanto voy a asumir el desafío de invertir, ahorrar o trabajar duro para realizar ese viaje.

La mentalidad de ignorante nos conduce a la ignorancia y es la responsable de no estar interesado en lo nuevo. Es el caso del que va siempre al mismo restaurante y pide exactamente lo mismo. ¿Por qué? Porque ya lo conoce, va a lo seguro y no se anima a arriesgar: “no quiero una nueva experiencia”, “no me interesa lo nuevo”, “no pienso leer un libro”. Es el que dice de un libro “qué caro que es”. Yo siempre digo que es imposible que un libro sea caro; detrás del libro hay años de conocimiento, estudios, esfuerzo y nosotros lo conseguimos en un instante. El ignorante rechaza todo eso, no tiene interés en conocer, no tiene inquietudes. Es el que ni siquiera se hace preguntas; si querés salir de la zona limitante de confort mínimamente hacete preguntas: “¿por qué estoy adonde estoy?”, “¿mis padres siempre estuvieron así?”, “¿hay posibilidad de cambiar?”, “¿alguien lo logró?”. Mínimamente necesitás comenzar a inquietar tu mente. “¿Por qué siempre pensé que no puedo?”, “¿quién dijo que no voy a poder emprender?”. 

Hasta que en algún momento te animás a dar un paso, lográs tener una experiencia y esa experiencia te lleva a salir de la zona de confort. A su vez, vas a vivir nuevas experiencias que cambiarán tus paradigmas. Allí permitís que ingrese nueva información. “Ok, voy a leer un nuevo libro, voy a tomar este curso, voy a asistir al cumpleaños que me invitaron”. Ahí salimos de la zona de confort, y al probarla, encontramos que no es desagradable. Finalmente, la experiencia termina cambiando el paradigma