¿Cómo cortar la dinámica de queja?

Todos tenemos derecho a manifestar nuestro descontento con algo y lo cierto es que siempre va a existir la posibilidad de quejarnos
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El punto es que cuando la queja se convirtió en un hábito en nosotros, en una tendencia de vida, comenzamos a valorar todo de manera negativa y emociones desagradables empiezan a aparecer en nosotros. 

Uno de los problemas que tenemos al momento de querer cambiar esta dinámica en nosotros es el relacionarnos con personas quejosas. Es un clásico el subirnos a un ascensor en donde hay gente y por el hecho de querer sacar un tema de conversación empezamos quejándonos por algo: “uh, qué calor que hace ¿no?”, “este frío está insoportable”, parece que siempre tenemos algo con lo que no estamos cómodos: con el clima, con los precios, con el gobierno, con los vecinos y hasta con nuestros familiares. 

Tristemente es común que las personas estén predispuestas a mirar lo malo de entrada y esto hace que estemos en una continua posición de alerta. ¿Qué ocurre a nivel biológico? Cuando el cuerpo percibe que hay un peligro se va a posicionar en un lugar de guardia aumentando el nivel de estrés y ansiedad lo cual va a aumentar la posibilidad de enfermarnos. El estrés, es el esfuerzo que debe hacer el cuerpo para enfrentar las diferentes adversidades que tenemos en la vida. Es por ello que una mala disposición frente a la vida cotidiana termina deteriorando nuestra calidad de vida y salud. 

La queja siempre va a perjudicar nuestra salud. Quizá ya es una dinámica juntarnos con amigos y hablar lo malo, tal vez cambiar estos hábitos y comenzar a ver lo bueno de las cosas cueste pero nos va a ayudar en muchas áreas: nos va a poner de buen humor, va a cambiar nuestro estado de ánimo y la misma salud se va a ver beneficiada. Es necesario aprender a juntarnos con personas optimistas, esa gente que sin dejar de ver la realidad lo hacen con una visión de cambio y esperanza sobre lo por venir.