Hablar bien - Segunda Parte

Leí un libro cuyo título es “Hablar nunca es un acto inocente”, lo escribe el Dr. Lucas Márquez y lo recomiendo ampliamente.
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Las palabras que soltamos, en su mayoría, van a producir un impacto. En personas, pero también en ambientes. Soy un convencido de que hay lugares que están cargados por las palabras que allí se sueltan: para bien o para mal. 

Ahora, ¿cómo bajar esto al diario vivir? Primeramente decir que hablar bien es un hábito y como todo hábito se forja. Y muchas veces, para poner por obra un buen hábito, vamos a necesitar erradicar otros que no son tan buenos. En este caso, bien podría ser la erradicación de la queja. 

Consejos prácticos para hablar bien:

. De la abundancia del corazón habla la boca. Por lo tanto, para hablar bien necesitamos pensar bien. 

. Pensar bien: pensar cosas por las cuáles agradeceríamos: desde poder respirar hasta el gusto que nos pudimos dar. Todo es bienvenido al momento de agradecer. 

. Escuchar lo bueno. Si estamos todo el día frente al televisor oyendo malas noticias, vamos a hablar pesimismo. Nutrámonos de buenas palabras: una charla sana, una prédica, etc. 

. Leamos vida. La lectura es un rico alimento para el alma. Hay muchísimos buenos libros que edifican y nos llenan de buenos pensamientos. Hora de incorporar este hábito. 

. Hablemos amor: te amo, sos bueno/a, me haces bien, me gusta cómo cocinas, etc., además de beneficiar a otros va a terminar higienizando nuestros pensamientos. 

Recordá que hablar nunca es un acto inocente y que hacerlo bien va a mejorar nuestra calidad de vida y la de aquellos que nos rodean. ¿Comenzamos?