¿Por qué no es buena la queja?

En esta ocasión quisiera hablar de una conducta natural que tenemos los seres humanos y tiene que ver con la queja.
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Esa tendencia a ver todo lo malo que nos rodea y tener que opinar sobre ello todo el tiempo. 

¿Por qué quiero hablar de esto? Porque muchas veces pasa por desapercibido este hábito y nos justificamos en el pensamiento de que tenemos el derecho a quejarnos. Si bien es verdad que nadie nos puede negar que nos quejemos, esto no significa que sea bueno. Cuando alguien incorpora en su diario vivir el quejarse, tarde o temprano esa persona atravesará por estados de ánimo que perturban degenerando la calidad de vida. 

Quejarse es verbalizar aquello que continuamente estamos viendo como malo. ¿Cuál es la diferencia entre ejecutar una queja para intentar cambiar una situación a tener una forma de vida gruñona y quejumbrosa? Esta última cualidad hace que empujemos a los que nos rodean a no querer estar cerca de nosotros. 

La queja produce una tendencia a mirar las cosas malas y cuando aprendemos a mirar lo malo antes de ver lo bueno terminamos desarrollando pensamientos que van a generar emociones perturbadoras. 

Si bien la queja es algo permitido no nos beneficia en absoluto. En una ocasión me senté con un matrimonio y le pedí a cada uno que me dijera 5 cosas positivas del otro. Les costó mucho hacerlo y se trabaron bastante, pero cuando les pedí que me dijeran 5 cosas malas de su pareja lo dijeron al instante. Es que tenemos una tendencia a ver lo malo por sobre lo bueno también en las personas.

¿Cuál es tu forma de ver la vida? Si se te están pasando por alto las cosas bellas como que podés caminar, ver, hablar, sonreír, ayudar a alguien, saber que siempre una persona está atenta a vos, si no has aprendido a ver lo bueno que tenés en la vida, te va a ser muy difícil atravesar las adversidades y crisis que puedan llegar a venir. Aprendamos a ver las cosas buenas que nos rodean y quitemos ese vicio que nos hace tanto daño que se llama queja.