En casa ¿se respira paz?

Los seres humanos, consumimos y producimos energía de manera constante
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 Todo el tiempo, nuestro cuerpo toma energía de diversas fuentes: alimentos, el agua, el sol, el afecto… Y por supuesto, que en todo momento estamos gastando energía por lo cual permanecemos en un constante proceso de uso y consumo energético. Pero nuestro ser, en todo su esplendor, también genera atmósferas que de alguna manera condicionan o modifican los espacios en donde nos movemos. Así como un abrazo transmite calor, confianza, seguridad, nuestras palabras también tienen ese poder. 

He tenido la oportunidad de entrar a hogares en donde la paz literalmente se respiraba. Así también como he estado en lugares en donde solo quería irme debido a la pesadez que allí se sentía. ¿Qué hace que en una casa haya una armonía mientras que en otras no? La respuesta está en las personas que allí viven y en el tipo de convivencia que mantienen. En familias en donde no abundan los gritos, el maltrato, la queja y, por el contrario, hay un trato cordial, afectivo y la gratitud es parte de su diario vivir, allí se respirará paz. 

El buen trato, la paciencia, el evitar las discusiones subidas de tono, hacen que nuestro diario vivir sea mucho más funcional. De hecho, el tratarnos bien, fortalece no solamente nuestra salud psíquica sino la física también. Y desde luego, el cambio comienza por los adultos, principalmente en el matrimonio. 

Algunos puntos para tener en cuenta:

.Evitar peleas y discusiones subidas de tono (sobre todo en frente de nuestros hijos)

.Ante desacuerdos entre los adultos, buscar un momento acorde para hablar. Muchas veces el plantear opiniones dispares en medio de apuros, corridas o al paso aumenta la posibilidad de discutir. 

.Cambiar nuestra forma de dirigirnos hacia el otro (los calificativos amables predisponen de buena manera a la otra persona).

.Medir nuestro tono de voz. A veces naturalizamos el hablar fuerte, pero hablarnos gritándonos no es sano (ni para el oído ni para el alma). 

.Cambiar la queja por la gratitud. 

Estos, son apenas algunos de los muchos puntos que van a aportarte una atmósfera pacífica y armónica en tu hogar. Recuerda que el cambio, siempre, empieza por vos. ¡Hasta la próxima!