La comunicación en la pareja

La funcionalidad y el cumplimiento del propósito en el hogar será imposible si no se tienen vínculos relacionales saludables
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El éxito de toda empresa, organización y/o proyecto no radica en su producto ni servicio; el primer peldaño hacia el logro de metas tiene que ver con las relaciones interpersonales. Con la familia, sucede lo mismo. La funcionalidad y el cumplimiento del propósito en el hogar será imposible si no se tienen vínculos relacionales saludables. Y todo esto, comienza con la primera unión que se da: la pareja. 

Y si bien hay cientos de libros y enseñanzas geniales acerca de esta temática, en este artículo quisiera ofrecer algunos puntos básicos que hacen a una buena comunicación dentro de la pareja:

. Tiempos de diálogo: la rutina y el trajín diario hacen que sea más fácil perder tiempos de diálogo de calidad. Y créanme que son necesarios. En algunos casos, es necesario a modo de plan de acción ponerse días y horarios (cual actividad física) exclusivamente para dialogar.

. Aprender a conversar: suena raro, pero muchas veces el saber hablar no nos libra de saber conversar. Hay parejas en las cuáles no se habla lo que al otro le pasa, lo que el otro siente, lo que el otro está viviendo. También hay parejas en donde la manera de comunicarse, sobre todo cuando hay desacuerdos, es por medio del maltrato, las malas contestaciones y hasta la agresión (desde el levantar la voz hasta la misma violencia física). Por lo tanto, a conversar se aprende, se practica, se perfecciona. 

. Poner palabras. Este punto tiene directa relación con el anterior. Muchas veces, damos por sentado que mi compañera/o sabe lo que me pasa, lo que me enoja, lo que estoy viviendo. Pero la realidad dice que, incluso en aquellos que llevan años de convivencia, muchas veces no terminan de conocerse. Y no es por falta de tiempo juntos, sino por falta de palabras. A veces nos enojamos y por no discutir no hablamos, luego de un largo tiempo nos reconciliamos (lo cual está bien) pero nunca hablamos de lo sucedido. Eso no resuelve la raíz, y a la larga esta dinámica se repite y hace del “no hablar” una hábito de convivencia. 

.El afecto. He conversado con muchas parejas en donde los únicos espacios de afecto que tienen son durante la unión íntima. Pero afecto no solamente intimidad sexual. La caricia, el abrazo, el tomarse de la mano son maneras comunicativas afectivas. Y esto no solamente es sano, sino que también es necesario. El afecto comunica, sana y fortalece. Un bebé cuando nace, antes inclusive que la leche, necesita afecto, el calor de las manos, la voz que lo calma, que lo tomen en brazos… De grandes, también lo necesitamos. Por supuesto que, si esto no ha sido un hábito, costará empezar e incluso hasta nos dará pudor. Pero es necesario, y por supuesto que se puede.

Podríamos extendernos mucho más, y seguramente continuaremos con esta temática. No obstante, quisiera animarte, tras haber leído estos puntos, a que puedas chequear cómo está la comunicación en tu pareja y cuáles son aquellas cosas sobre las que deberías trabajar. Recuerda: ser uno, es el arma más sólida frente a todo desafío y adversidad. ¡Hasta la próxima!