Quitando el egoísmo

Nuestra vida se va desarrollando en medio de metas y propósitos
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 Si somos atentos, notaremos que el alcanzar nuestros objetivos de vida siempre tiene que ver con el otro. Que yo logre una relación saludable en mi matrimonio tiene que ver con el otro, que alcance una buena relación con clientes y proveedores tiene que ver con el otro, que pueda tener una convivencia pacífica con mis vecinos tiene que ver con el otro. 

Hay metas que son bien personales como por ejemplo lograr cierta performance en el gimnasio para verme bien físicamente, leer un libro, etc. Pero las metas que van a trascender y marcar una impronta siempre están aparejadas a una relación interpersonal. 

A veces no logramos avanzar en algo porque lo hacemos con una mirada egocéntrica en donde pretendemos que todo gire en torno a nosotros mismos. Lo peor que te puede pasar es que pases toda tu vida mirándote a vos mismo. El egoísmo es el peor negocio que podemos hacer.

El principio es bien simple: a nadie le gusta tener al lado a una persona que sólo piensa en sí misma; todos vemos y percibimos cuando alguien es egoísta. Y lo triste es que muy pocas veces nos detenemos a mirar cuan egoístas somos. 

El éxito de todo lo que emprendas tiene que ver con la manera en la que tratás al otro. Si no aprendemos a relacionarnos, tarde o temprano terminaremos fracasando. Cuando aprendemos a tratar bien a los que nos rodean: nuestra familia, un vecino, el jefe, etc., tarde o temprano esto se vuelve beneficioso para nosotros. 

Siempre hay alguien que te recuerda por el buen trato, que quiere hacerte un favor porque vos se lo hiciste o que simplemente te devuelve una palmada en la espalda por lo bueno que fuiste con él. 

Creo que es la tarea de toda persona que aprendamos a tratarnos bien los unos con los otros. De esa manera, haremos del lugar de vida un mejor espacio.