¿Cómo reaccionamos al temor?

¿Cómo reaccionamos al temor?
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Muchas veces disfrazamos aquello a lo que le tememos y buscamos sociabilizar los temores con el objetivo de aparentar que no hay miedo en nuestra vida. Hace un tiempo conversaba con un grupo de jóvenes y les pedí que levantaran la mano aquellos que se habían enojado en la última semana. Prácticamente todos lo hicieron a lo que proseguí preguntado cuántos habían sentido tristeza; allí algunos levantaron la mano. Pero cuando les consulté cuántos habían sentido miedo nadie la levantó. 

Las personas suelen tener un registro del miedo relacionado a situaciones un tanto terroríficas en donde algo sobrenatural las puede asustar. Pero la verdad es que todo el tiempo estamos enfrentando temores en nuestra vida cotidiana. Recuerdo un paciente joven el cual nunca había jugado al fútbol; su justificativo era que no le gustaba. Pero cuando comenzamos a dialogar acerca de esto él no tenía un disgusto con este deporte sino que en el fondo tenía miedo a relacionarse con otros jóvenes por lo que comenzó a convencerse de que no le gustaba. 

Muchas veces podemos cometer este error: esquivar sueños, proyectos, desafíos por creer que no nos gustan cuando en el fondo lo que tenemos es temor a no alcanzarlos. Evitar el compromiso en una relación por temor a fracasar, no dar el paso de casarnos por miedo a fracasar como lo hicieron nuestros padres, temor a fracasar en el intento de dejar las drogas y por eso no comenzás un tratamiento, etc. 

Es importante confrontarse con cuáles son los verdaderos deseos que tenemos y si hemos hecho todo lo posible por lograrlos. Siempre va a haber riesgos pero recordá que estos forman parte de cada desafío que tomes.