El orden y la comunicación

Es que el orden es un principio rector que va a impactar positivamente en todo lo que hagamos
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¿Has notado cómo una cama hecha da la sensación de orden aun cuando el cuarto está desordenado? ¿Y cómo afecta a nuestro ánimo el entrar a casa y que esté todo limpio y acomodado? ¿Y hasta no nos da la sensación de que nuestro auto es más nuevo luego de lavarlo? 

Es que el orden es un principio rector que va a impactar positivamente en todo lo que hagamos. Estudiar sobre una mesa limpia y ordenada, proyectar sobre un lugar iluminado y con una buena visión e inclusive irse a dormir a una habitación armónica y con olor a perfume en la ropa de cama nos ordena, estimula y bien predispone. 

Con la comunicación interpersonal sucede lo mismo. Hoy no nos damos cuenta pero mal administramos el uso del celular enviando y respondiendo mensajes en todo momento, nos sentamos frente a la computadora al mismo tiempo que queremos darles un consejo a nuestros hijos, dialogamos entre esposos con ese aparato en la mano. 

Y esto nos desordena, genera interferencia en la comunicación, irrita a los niños ya que sienten que todo el tiempo ese extraño les roba calidad y atención de sus papás a la vez que se vuelve un chupete electrónico adictivo en ellos (hablaremos de esto en otro capítulo). 

Y la gran pregunta es ¿cómo resolvemos esto? En primer lugar, siendo lo suficientemente humildes para reconocer que hay un mal uso y dependencia insana para con la tecnología. Una vez que nos auto-examinemos podremos tomar algunas medidas prácticas:

. Dejar el celular en un solo lugar de la casa (cual teléfono fijo) y no llevarlo con nosotros a todos lados (según su grado de dependencia puede que las primeras veces sienta que está dejando un órgano de su cuerpo lejos de usted).

.Ponernos horarios específicos para enviar y responder mensajes (aquí va a tener que desarrollar el auto-control para no violar su propia regla). 

.Excluirlo definitivamente de los tiempos de calidad familiar, sobre todo en los espacios de comidas en la mesa. 

Y el gran desafío que pocos están dispuestos a realizar: volver al reloj despertador y dejar el celular durmiendo fuera de la habitación. Esto mejorará el diálogo en el matrimonio, limitará el abuso nocivo en los hijos y reparará ampliamente nuestro descanso (está comprobado científicamente cómo afecta el ver dispositivos electrónicos antes de dormir). 

Por supuesto que hay mucho más, pero creo que aquí tenemos un buen desafío para que nuestra comunicación familiar mejore. Recuerda que todo cambio sólo es posible cuando reconocemos que lo necesitamos. ¡Hasta la próxima!