¿Por qué resolver el pasado?

“Lo que pasó, pasó” ¿Dijiste alguna vez esa frase? Tan cierta como, en ocasiones, engañosa.
blog_image

Si bien es real que lo que aconteció ya ocurrió, muchas veces lo vivido nos acompaña en el día a día. Y cuando se trata de traumas o heridas, caminar el presente con el pasado a cuestas no es aconsejable. 

Casi siempre que alguien niega lo doloroso que vivió en algún momento es, casi como un recurso automático, para no volver a sufrir. Alguien a quien lastimaron, engañaron o sencillamente sufrió, si quiere vivir el presente de manera funcional y feliz tendrá que resolver aquello que le hizo daño. Y la verdad, es que evocar esa infidelidad, aquel abuso o tan injusto abandono va a doler. Pero cuando lo hacemos para sanar, es un dolor con propósito. Una terapia, una charla de consejería o el simple hecho de hablarlo con alguien de confianza es liberador. En ocasiones abrirnos a algún profesional o persona capacitada es sabio ya que nos puede brindar las herramientas necesarias para resolver el pasado. 

¿Cómo saber si no resolví el pasado?

Si bien no hay un manual que me indique si tengo que resolver o no mi pasado, hay síntomas que pueden hablar de que algo no se ha elaborado correctamente. La queja constante, el ser iracundos, el enojarnos fácilmente por cualquier cosa, el no confiar en prácticamente nadie y levantar prejuicios sobre casi todos son algunos indicadores. 

Si esta es tu situación, no te digo que no vas a sufrir cuando te abras a lo que te sucedió, pero si te puedo asegurar que será el principio de una gran libertad. Resolver el pasado nos llevará a vivir un presente funcional y esto, afectará para bien a todos los que nos rodean. Desde allí, podremos desarrollar relaciones sanas y abalanzarnos con confianza sobre proyectos siendo constantes y de un solo ánimo. Sanar es justo, te lo mereces.