La salud emocional en los niños

¿Es compleja la enseñanza de educación emocional en un niño?
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Siempre me pregunté cómo hubiese sido mi vida si desde pequeño me hubiesen enseñado qué son las emociones, cómo se forman y, por supuesto, aprender a manejarlas. Sin dudas, un niño al que se le instruye en el gobierno emocional tendrá, en cada etapa de su vida, muchas chances de desarrollarse con funcionalidad. 

¿Es compleja la enseñanza de educación emocional en un niño?

Primeramente, necesitamos saber que el niño aprende casi todo por imitación. Eso nos pone en la responsabilidad, como padres y adultos, de enseñarles con el ejemplo. En segundo lugar, se les puede enseñar qué es una emoción y cómo ésta aparece con palabras acorde a su entendimiento. Aquí los ejemplos cotidianos serán nuestro gran aliado “te acuerdas cuando tu hermana te rompió tu juguete y le gritaste y le pegaste, bueno, ese es el enojo. El enojo aparece cuando nos hacen algo que no nos gusta”. Así, puede haber un ejemplo para cada acontecimiento. Lo que buscamos en esta etapa no es que aprendan conceptos técnicos, sino que pueden identificar primeramente las emociones que van sintiendo. Más adelante, conforme a su edad y capacidad cognitiva les enseñaremos cuáles son las valoraciones o creencias que activan tal o cual emoción.

A este proceso de aprendizaje se le llama alfabetización emocional. Y desde luego, es mucho más que aprender teoría; tiene que ver con hacerlo parte de nuestro diario vivir. El solo hecho de poder ponerle palabras a lo que sentimos no acerca más a poder resolver de manera funcional aquello que nos sucede. Sembrar eso en un pequeño será cosechar adultos funcionales el día de mañana. 

Sabiendo ahora que los pequeños aprenden primeramente por lo que ven hacer a los adultos, qué mejor manera de aprender a educar las emociones en familia y hacer de nuestro hogar un ámbito agradable y sano. ¡Hasta la próxima!