¿Cómo se forman las emociones?

Las emociones no se generan por lo que nos acontece sino por la valoración que nosotros le damos a los acontecimientos.
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No son pocas las personas que se acercan a consultar por qué se sienten como se sienten. Pero a su vez, no dejo de observar que la gente está esperando que sea el otro quien cambie: una esposa, un marido, un jefe, un compañero como si lo que nos ocurriera fuera ocasionado responsabilidad de terceros.

Lo cierto, es que las emociones no se generan por lo que nos acontece sino por la valoración que nosotros le damos a los acontecimientos. En otras palabras, lo que vos pensás de cada evento que te toca vivir va a definir cómo te vas a sentir. 

Las emociones podríamos decir que se ubican en dos grandes grupos: la angustia y el placer. Es por ello que no es raro que los seres humanos busquemos evitar la angustia y vivir el placer. El problema es cuando nos volvemos adictos al placer intentando evitar de manera continua la angustia. Desde otra perspectiva, podemos afirmar que la forma de ver la vida es lo que determina nuestra salud emocional. 

Con las drogas pasa algo similar, ellas no son la problemática, sino que manifiestan el síntoma de algo más profundo. Las personas que consumen drogas lo hacen porque quieren sentirse mejor, volvemos al tema de la evitación de la angustia y una constante búsqueda del placer. 

Hace varios años que trabajo ayudando a las personas a salir de las drogas y al poco tiempo de haber iniciado nos dimos cuenta de que la mayor problemática no era el consumo de sustancias. Fue por ello por lo que comenzamos a trabajar con la educación emocional entrenando a las personas a que aprendan a cambiar sus pensamientos para poder así gobernar sus emociones. 

No es poca la gente que tiene pensamientos negativos de continuo en donde catastrofizan todo lo que les sucede. Esta forma de pensar lleva a que se viva todo con un nivel de alerta tan alto que termina empujando a la gente al estrés y la ansiedad y muchos de ellos acaban consumiendo.

Quiero animarte a que no te quedes solamente con que te sentís mal, sino que te animes a preguntarte ¿qué estoy sintiendo? ¿Por qué valoro la realidad como la valoro? Todos en algún punto necesitamos educar las emociones, no te quedes sin buscar ayuda.