Cambio de mentalidad

¿Cómo cambiar nuestra manera de pensar?
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Aprender a desarrollar buenos pensamientos es una enorme contribución a nuestra salud psíquica. Quien sabe generar esta manera positiva de pensar, es alguien que tiene más posibilidades de llevar una vida funcional. Por supuesto que este cambio no se da de la noche a la mañana, pero no hay persona que intentándolo y perseverando no lo logre.

¿Por qué es tan importante cambiar nuestros pensamientos? Sencillamente porque las emociones que tenemos son generadas por los pensamientos. Es a partir de la valoración que le damos a los acontecimientos que vivimos que se activan en nosotros determinadas emociones.

Las emociones son estados subjetivos, esto quiere decir que están dentro nuestro, y que van a generar en nosotros dos tipos de ánimos: angustia o placer. Lo interesante, es que la mayoría de las personas asume que lo que siente es producto de lo que ocurre afuera: “lo que yo siento es responsabilidad de los demás”.

Es muy común que me contacten personas que están atravesando diferentes problemáticas y suelten frases como “doctor, yo estoy acá por culpa de mi marido, es él el que me saca”, “los nervios que estoy pasando me los generan mi jefe”, “culpa del gobierno nos estamos haciendo mala sangre” y así podría escribir un libro entero con frases que hablan de lo que estoy expresando.

De alguna manera, pareciera que a la gente le quedara cómodo poner la responsabilidad de lo que sienten en los demás y, de esa forma, no hacerse cargo de que tienen algo que cambiar. Algo así como esperar a que el cambio lo generen los demás.

Sin embargo, las emociones son producto de lo que nosotros pensamos y no de lo que ocurre afuera. En otras palabras, a todo lo que acontece a nuestro alrededor le vamos a dar una valoración y según la forma en la que pensemos y valoremos esos acontecimientos es que se van a producir en nosotros determinadas emociones.

Algo muy importante a tener en cuenta es que las emociones generan en nosotros diversas motivaciones. Aquellas que están asociadas a la angustia, por ejemplo, nos van a llevar a estados que van a generar cierto deterioro en nuestro diario vivir. Según la intensidad de esas emociones sufriremos distintas consecuencias: una ira patológica nos va a conducir a tener problemas de violencia, de relacionamiento en nuestro hogar, una tristeza en una intensidad alta nos va a llevar a querer estar más tiempo en la cama o sin hacer nada por lo que nos quitará capacidad de productividad, etc.

Nuestra responsabilidad es aprender a educar nuestro estado emocional ya que lo que pensamos es nuestra responsabilidad y por ende lo que sentimos también. No podemos culpar al mundo por lo que nos pasa.

Mi propuesta es que puedas aprender a educar tus emociones, esta es una responsabilidad de cada uno de nosotros. Vivir mejor es posible.