Lo que creemos nos trae paz o ansiedad

Creer nos trae emociones diferentes; según lo que elijamos creer tendremos paz o ansiedad
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Recuerdo que en una ocasión estaba de viaje en la ciudad de Manta, Ecuador. Hacía poco que un fuerte terremoto con epicentro en esa región había sacudido gran parte del país siendo una de las peores tragedias del mismo.

Yo estaba con un amigo que me había acompañado a dar una conferencia y nos hospedábamos en uno de los pocos hoteles abiertos ya que los demás o se habían derrumbado o estaban siendo reparados por el sismo sufrido. El mismo hotel en donde nos albergábamos presentaba algunas rajaduras en su mampostería y yo debo confesar que estaba algo ansioso e intimidado por estar allí. Nos acostamos a dormir y en plena madrugada siento que la cama se mueve fuertemente.

Pegué un salto de inmediato y le grito a mi amigo quien seguía durmiendo:

“Jeremías, Jeremías, hubo un temblor, debe ser una réplica”.

Mi amigo, que se había descargado una aplicación en su celular que avisa cuando hay movimientos sísmicos se fijó rápidamente. Luego de verificar me dijo que no había ningún reporte y que lo más probable es que yo estuviese soñando ya que él no sintió nada.

Me quedé convencido de que había sido un sueño producto de estar en ese lugar algo nervioso y seguí durmiendo… Al otro día, al despertarme y ver mi celular me encontré con una tremenda cantidad de mensajes de familiares y amigos preguntándome si estaba bien. La réplica había sido real y no muy leve. Lo llamativo, es que si no hubiese sido por mi amigo que me dijo que no pasaba nada y que todo estaba bien yo me habría quedado desvelado y preocupado toda la noche.

Lo que yo decido creer es lo que me va a dar paz o intranquilidad. Más allá de las circunstancias que estés viviendo, lo que va a determinar tus emociones son las valoraciones que hagas de dichos acontecimientos.

¿Qué es lo que estás creyendo? ¿Cuáles son aquellos pensamientos que generan en tu vida un estado de alerta?

A veces necesitás un amigo que te diga:

“quedate tranquilo que está todo bien, no está pasando nada grave”,

a veces necesitás una palabra que te diga:

“necesitás focalizar y concentrarte, lo que estás viviendo no es tan catastrófico como crees”.

Recordá: lo que decidas creer va a determinar tu salud emocional.