El poder de las palabras

Se ha escrito y hablado mucho en relación al poder de las palabras. Pero del texto a la experiencia hay una gran diferencia
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No puedo continuar escribiendo sin proponerte que te hagas la siguiente pregunta:
¿he comprobado en mi vida esto? Y si sos de los que siempre quieren ir más, te desafío a una pregunta que tal vez te incomode un poco ¿experimentop diario el poder de las palabras?

Las palabras son más que dichos, son espíritu, y sin entrar en la profundidad que esto amerita, permitime resumirlo de la siguiente manera: todo lo que salga de nuestra boca va a construir o a derribar. ¿Y las palabras huecas o sin sentido? A la larga terminan estorbando lo que queremos construir.

He experimentado el poder de las palabras al auto-maldecirme (al punto tal de terminar enfermándome de gravedad), así como al sanarme (hablándole vida a mi cuerpo). He visto en cientos de personas sanar heridas de su alma luego de recibir las palabras correctas. De hecho, los ámbitos están cargados de palabras. ¿Alguna vez entraste a una casa en donde se siente que el clima está tenso? Seguramente allí, abundan las discusiones y la queja. Y por el contrario ¿te pasó de entrar a un hogar y sentir paz? Podrás deducir qué tipo de palabras se sueltan en ese lugar.

Nuestra alma es constantemente estimulada; imágenes, recuerdos, lo que leemos y por supuesto por aquello que entra por nuestros oídos. Y si bien es cierto que no podemos controlar absolutamente todo, somos los responsables de administrar qué permanecerá en nuestro corazón y pensamientos y qué desecharemos. Al fin de todo, de lo que abunde en nuestro corazón hablarán nuestros labios. El cambio es hoy y comienza por nosotros.

¡Hablemos vida!