Educando la Ira

En este ciclo de estrategias para padres y docentes, trabajamos la importancia de educar las emociones
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En este ciclo de estrategias para padres y docentes, trabajamos la importancia de educar las emociones y posibilitar así que los niños y adolescentes puedan reconocerlas en ellos, en los demás y desarrollen estrategias de regulación y afrontamiento saludable de diversas frustraciones.

La ira, es una emoción que se desencadena por valorar la persona que un acontecimiento es injusto. De esta manera, en sus ansias de hacer justicia, actúa de manera impulsiva para lograr este objetivo. Recordemos que una emoción no se produce por un acontecimiento, sino por la valoración que de éste, da la persona. Por ejemplo: “me enoje porque mis amigos se rieron de mi”. Probablemente esta persona haya valorado que lo consideraron un tonto, por eso se rieron y esto desató ira. El problema no es que los amigos se hayan reído, sino que la persona haya valorado que fue por considerarlo de esa manera. También el enojo, forma parte de ésta emoción y se puede manifestar de diferentes maneras.

Al ir desarrollando los niños con la evolución y crecimiento, habilidades discursivas y destrezas de afrontamiento, es esperable que educando esta emoción, ellos vehiculicen saludablemente la expresión de esta emoción. Es importante aclarar que no es bueno reprimir ni negar en los niños esta emoción, más bien ayudarles a identificarla, ponerle nombre y encontrar maneras óptimas de resolver la situación.

El objetivo fundamental de educar en las emociones, es promover la mayor funcionalidad de la persona en las relaciones interpersonales y el bienestar consigo mismo. Las emociones, son el soporte de la cognición, por ésto está tan íntimamente ligado un problema de aprendizaje, con las mismas. Cuando la información del mundo interno (ira, tristeza, miedo) es exacerbada y supera los umbrales atencionales del niño, uno de los Dispositivos básicos para aprender que es la atención, se focaliza en dicha irrupción, quedando en un segundo plano la información recibida desde el exterior (matemáticas, lengua, explicación de la docente, etc). De este modo en muchos casos los problemas de aprendizaje, no tienen un origen de dificultades cognitivas sino de irrupción y disfuncionalidad de las emociones. Es importante:

  • Reconocer como adulto la ira, identificar situaciones que se valoran como injustas y reflexionar acerca de lo que para cada uno esta situación SIGNIFICA. El reconocimiento y autocontrol, permite tener conductas funcionales que los niños ven e imitan
  • Ayudar a los niños a reconocer esta emoción, nombrarla y que logren reflexionar (cuando le edad lo permite) en lo que para ellos significó ese acontecimiento.
  • Muchas veces las situaciones de injusticias son valoradas por la persona y otras son reales. En ambos casos es importante enseñarles a perdonar lo sucedido, es la forma de cambiar la búsqueda de justicia por mano propia, que solo provoca más ira al niño o adolescente. El perdonar lo sucedido, no ayuda al otro, sino a quien valora el acontecimiento como injusto.
  • Es importante ayudar a los niños a respirar (mecanismo de autocontrol fisiológico) y anteponer el pensamiento a la reacción impulsiva. Es importante ayudarlos a pensar en las consecuencias de sus actos. Siempre la impulsividad y la violencia generan consecuencias negativas a corto o largo plazo.
  • Enseñar a los niños a poner en palabras lo que sienten y piensan, en un marco y situación adecuada a su edad.